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sábado, 15 de noviembre de 2014

Intertextualidad


Variaciones sobre Recuerdo de Ray Bradbury

Hoy regresé.
Retorné a los lugares
de mi pasado.

Llegué temprano
a recorrer despacio
bosques y valles

donde hace tanto
placeres juveniles
yo disfrutaba.

Son tan hermosos…
No puedo comprender
cómo es posible

que aquí y ahora
los chicos menosprecien,
tan insensibles,

estos parajes
que un dios inexistente,
viejo artesano,

labró con mimo
despacio, siglo a siglo,
mano con mano.

¡Naturaleza!
Errabundo, recuerdo
un viejo roble

donde guardé
una tarde de otoño
de fina lluvia

un gran secreto,
un mensaje al futuro
para mí mismo.

¿Qué será de él?
¿Habrá sobrevivido
al inclemente

paso del tiempo,
a lluvias torrenciales
y al sol ardiente?

¿O tal vez alguien
habrá del árbol hecho
leña y cenizas?

Quizás un niño,
jugando al escondite,
lo habrá encontrado

y profanando
el secreto de mi alma
lo ha divulgado.

Sobreexcitado,
Exploro con denuedo
y palmo a palmo

cada recodo,
cada lugar del bosque.
Inútil busca.

Ya ni siquiera
recuerdo el contenido
de mi misiva,

mas me tortura
como cilicio en carne
la incertidumbre.

¿Cuál era mi árbol?
Parecen por desgracia
todos iguales.

Condescendiente,
renuncio al imposible
deseo de hallarlo.

Pero el destino,
a veces caprichoso,
hoy es mi aliado.

Cae fina lluvia
como la de esa tarde
fresca de otoño

e identifico
mi roble en la foresta
sin duda alguna.

Hurgo en su tronco.
Inverosímilmente
allí se encuentra.

Leo la nota,
imperativo ucase,
y me impresiono.

Sigue lloviendo.
Son lágrimas del cielo
como las mías.

Desde el pasado
yo me dije en futuro
Vendrás a mí.

© Javier Suárez Pandiello


Aquí, el poema original de Ray Bradbury. Muchas gracias a Juan Bonilla por ponerme deberes y acercarme a esta joya


Recuerdo

Aquí es donde veníamos, pensé,

de aquí para allá, por los prados,

hará cuarenta años ya.

Yo había vuelto y paseé por las calles

y vi la casa en  la que nací,

crecí y viví mis días sin fin.

Ahora, siendo cortos los días, simplemente había venido a contemplar y mirar detenidamente la visión de esa infinita maraña de tardes.

Pero ante todo, deseaba encontrar los lugares por los que yo corría como los perros, delante o detrás de los niños, las rutas anotadas por los indios o por los hermanos raudos y juiciosos imitando a una tribu.

Llegué al barranco.

Descendí por el sendero,

yo, un tipo de pelo encanecido, pero, sobre todo, de pensamientos graciosos, y encontré el lugar vacío.

¡Imbéciles!, pensé. ¡Oh!, chicos de esta nueva época, ¿cómo no sabéis que el abismo aquí nos espera?

Los barrancos son especialmente hermosos y de un bello verdor, misteriosos y bullentes de monos y bestias, de criminales abejas que roban a las flores para dar a los árboles.

Aquí reverberan las cavernas y los riachuelos que hay que vadear después del saqueo:

un bicho de agua, un cangrejo, una piedra preciosa o una bota de goma perdida es un tesoro natural ¿y por qué este lugar está en silencio?

¿Qué ha pasado con nuestros chicos que ya no se apresuran para quedarse a contemplar la artesanía de Cristo:

su sangre brillante y sangrada en los jarabes de los bellos árboles heridos?

¿Por qué sólo hay serpenteos de abejas y mirlos y arqueada hierba?

No importa. Camina. Camina, dulce memoria.

 Di con un roble al que yo a los doce años una vez había trepado y desde el que grité a Skip para que me bajara.

Estaba a mil millas de la tierra. Cerré los ojos y chillé.

Mi hermano, muy dado al jolgorio, dio grandes risotadas y subió a rescatarme.

¿Qué hacías ahí?, dijo.

No respondí. Casi me baja muerto.

Pero allí estaba yo para colocar una nota en un nido de ardilla en la que había escrito un viejo asunto secreto ya muy olvidado.

Ahora, en el verde barranco de años intermedios me quedé bajo ese árbol "¿Por qué? ¿Por qué?, pensé, Dios mío", No es tan alto. ¿Por qué chillé?

No serán más de cinco metros. Voy a subir sin problemas.

Y lo hice.

Y me acurruqué como un solitario mono envejecido, agradeciendo a Dios que nadie viera a ese antiguo hombre haciendo el ridículo agarrado grotescamente al tronco.

Pero luego, ¡ay, Dios, qué sorpresa!

El agujero de la ardilla y el perdido nido aún estaban allí.

 Me tendí un rato pensando.

Me empapé de todas las hojas, las nubes y los climas, transcurriendo tan mecánicamente como los días.

 "¿Qué? ¿Qué? ¿que sí?, -pensé-. Pero no. ¡Algo más de cuarenta años!

¿La nota que puse? Seguro que ya había sido robada.

Un chico o una lechuza la habría birlado, leído y hecho trizas.

Se habrá esparcido por el lago como el polen, hoja de castaño o el tufo del diente de león que surca los vientos del tiempo...

No. No."

Metí la mano en el nido. Ahondé bien los dedos.

Nada. Nada de nada. Pero al ahondar más

allí estaba:

la nota.

Como alas de polilla nítidamente empolvadas, bien plegada había sobrevivido. Las lluvias no la tocaron, la luz del sol no decoloró su contenido. Ocupaba mi palma. Conocía su forma:

Papel rayado de un viejo libro de garabatos de Jefe indio Sioux.

¿Qué? ¿Qué? Oh, ¿qué había puesto yo allí en palabras hacía ya tantos años?

La abrí. Ahora mismo tenía que saberlo.

la abrí y lloré. Me pegué al árbol

y dejé las lágrimas caer y rodar por mi barbilla.

Querido muchacho, extraño niño, que debe haber conocido a los años y contemplado el tiempo y olido la dulce muerte en las flores.

En el lejano cementerio.

Era un mensaje al futuro, a mí mismo.

Sabiendo que un día debo llegar, venir, buscar, regresar.

Desde el joven al viejo. desde el yo que era pequeño y fresco hasta el yo que era grande y nunca más nuevo.

¿Qué decía que me hizo llorar?

Me acuerdo de ti.

Me acuerdo de ti.

(Traducción de Jesús Isaías Gómez López)

viernes, 14 de noviembre de 2014

Hernán Rivera Letelier - El arte de la resurrección

El autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Hern%C3%A1n_Rivera_Letelier




Reseña: http://www.elplacerdelalectura.com/2010/05/el-arte-de-la-resurreccion-hernan-rivera-letelier.html

Algunas citas del libro: 

“No olviden que el clavo que sobresale, hermanos míos, siempre está expuesto a recibir un martillazo.”

“...mejor vino maldito que agua bendita, amigo don Cristo.”

“No sabían, como bien dice la gente del campo con esa sabiduría que sólo da la vida dura, que para gozar de la visión de un arco iris, primero hay que sufrir los rigores de la lluvia.”

“En esto de predicar, sépanlo de una vez, simplones del diantre, no basta con ser creyente, también hay que ser creíble.”

“El cuerpo, hermanos, si se trata bien, puede durar toda la vida.”

“…que no había predicador más persuasivo que fray Ejemplo…”

“Buen remedio es para la soberbia del hombre volver la cabeza de vez en cuando y contemplar su propia mierda.” 

jueves, 13 de noviembre de 2014

Hernán Rivera Letelier - La contadora de películas

El autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Hern%C3%A1n_Rivera_Letelier




Reseña: http://clubdelabuenaestrella.blogspot.com.es/2013/08/hernan-rivera-letelier-la-contadora-de.html

Algunas citas del libro: 

“Por qué conformarse con ser luciérnaga, digo yo, pudiendo ser estrella.”

“Lo otro que me ocurría era que, de tanto ver y contar películas, muchas veces las barajaba con la realidad … porque sucedía que hasta mis propios sueños los confundía después con escenas de películas.”

“Contar una vida es como contar una película.”

“Recordé además, que cuando ella se fue el cielo estaba nublado.”

“Por ese tiempo descubrí que a toda la gente le gusta que le cuenten historias. … Incluso les gusta que les cuenten mentiras, si esas mentiras están bien contadas. De ahí el éxito de los estafadores hábiles en el habla.”

“Un gringo viejo y colorado, de ‘asinatrados’ ojos azules, que hacía rato me andaba ‘tallando el naipe’, como decía mi padre de los hombres que él creía andaban detrás de mi mamá.”

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Hernán Rivera Letelier - El escritor de epitafios

El autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Hern%C3%A1n_Rivera_Letelier




Reseña: http://revistadeletras.net/el-escritor-de-epitafios-de-hernan-rivera-letelier/

Algunas citas del libro: 

“Uno de sus axiomas recurrentes es que las personas, como los cometas, van dejando una estela a su paso: estelas luminosas, estelas oscuras, estelas leves como velos, recargadas como colas de pavo real. Estelas que nacen desde la expresión del rostro de cada uno.”

“‘Además, si uno no es un yogur, la fecha de nacimiento importa muy poco’, dice con aire cínico el Pintor de Desnudos.” 

“Muchas veces se sufre más con los pensamientos que con los sentimientos.”

“…los hombres solitarios son ángeles que han tenido mala suerte.”

“Seguramente, ella delira cada noche con un sol negro.”

“Los gatos y las mujeres hacen lo que les place, le oyó decir una vez a la Poetisa Erótica, sonriendo gatunamente.”

“…las musas, mi querida niña, no saben técnica.”

“Allí, junto a una vetusta sepultura construida de pino Oregón en forma de pirámide, donde hay escritas solo tres palabras: silencio, polvo, olvido, se detienen a descansar un rato.”


“que los pájaros eran los únicos seres que nunca fueron desterrados del Paraíso, y ahí estaban, habitando el cielo como siempre lo habitaron, desde el quinto día de la Creación.” 

martes, 11 de noviembre de 2014

Louis Aragon - El coño de Irene

El autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Louis_Aragon




Reseña: http://sinembargok.blogspot.com.es/2012/08/la-polla-de-juan-y-el-cono-de-irene.html

Algunas citas del libro: 

“¡Si habéis amado aunque sólo sea una vez en la vida no me despertéis si habéis amado!”

“En el silencio y en la quietud mis ojos bailaban para conmover.”

“Hay una larga historia en el fondo de las miradas que cruzamos. Me gusta su odio tenaz, y lo experimento cada día. Me gusta el desprecio oculto en cada palabra que me dirige.”

¿Adónde habrá ido el niño que pedía a su madre corazones para jugar a la taba en la noche?

¿Es cierto que sólo se ama una vez en la vida? Conocí a quienes lo pensaban. Lo creí a veces. Ahora me opongo con violencia a esta concepción inhumana.”

“Tiene cierta seriedad que otorgaba un carácter brutal a sus besos.”

“En la danza blanca y azul que adivina en medio de los esfuerzos de la defecación el hombre que fija su mirada en el embaldosado de los aseos hay más belleza que en la pura aurora –es un proverbio sioux-.”

“Murmullo, agua fresca del valle del sueño.”

“Allí donde la desnudez de la roca rechaza el pie tímido, donde el vegetal desanimado ya no desarrollará la seducción de su simiente, allí donde la azada no levanta más que la chispa, encontré mi refugio, más allá del reino azul de las moscas.” 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Nocturno




Haiku

Cae la noche.
¡Que nadie se preocupe!
Yo la levanto.

© Javier Suárez Pandiello


"Because the night", por Patti Smith 

sábado, 1 de noviembre de 2014

1 de Noviembre


"Nosotros, huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos"

Final

Es algo que no cabe en un poema.
No es música escrita en un pentagrama,
El día en que la muerte nos reclama
es el día de la suerte suprema.

Contra eso ya no cabe estratagema.
De nada vale hacer un melodrama.
Cuando la parca manda su soflama
pierde todo interés cualquier dilema

Por más que la certeza nos deprima...
Por más grande que sea la autoestima...
Que todo se termina es un axioma.

El tiempo se nos va como la espuma.
Dejamos que la llama se consuma.
La vida ante la muerte es una broma-

© Javier Suárez Pandiello

"Campanades a morts", por Lluis Llach