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domingo, 31 de agosto de 2014

Charles Bukowski - El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco

El autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Bukowski



Reseña: http://www.alterexa.com/2011/03/%E2%80%9Cel-capitan-salio-a-comer-y-los-marineros-tomaron-el-barco-%E2%80%9D-cuando-hank-conocio-a-crumb/

Algunas citas del libro: 

“Pero mi vida entera ha consistido en luchar por una simple hora para hacer lo que quiero hacer. Siempre había algo que se interponía en el camino hacia mí mismo.” 

“Lo que mató a los dinosaurios fue que comieron todo lo que había a su alrededor y luego tuvieron que comerse los unos a los otros, y al final sólo quedó uno, y ese hijo de puta se murió de hambre.”

“Desde el momento en pagas a alguien para que te diga qué tienes que hacer, eres un perdedor. Y eso incluye a tu psiquiatra, a tu psicólogo, a tu agente de negocios, a tu profesor de pintura y a tu etc.”

“No estoy metido en ninguna competición con nadie, ni pienso en la inmoralidad; me importa un carajo todo eso. Es la ACCIÓN mientras estás vivo. La verja que se abre bajo el sol, los caballos que se abalanzan entre la luz, los jockeys, esos valientes diablillos con sus brillantes blusas de seda, yendo a por todas, corriendo a toda pastilla. La gloria está en el movimiento y en la osadía. Al carajo con la muerte. Es hoy y es hoy y es hoy. Sí.”

“Siempre habrá quienes defiendan a los subnormales de la sociedad, porque no se dan cuenta de que los subnormales son subnormales. Y no se dan cuenta porque ellos también son subnormales. Tenemos una sociedad de subnormales, y por eso la gente actúa como lo hace, y se hace lo que se hace. Pero ése es asunto suyo y a mí no me importa, a excepción de que tengo que vivir con ellos.”

“Ahora me he cansado de escribir sobre los poetas. Pero añadiré que se perjudican a sí mismos empeñándose en vivir como poetas en lugar de vivir como otra cosa. Yo trabajé de obrero hasta los 50. Metido allí dentro con la gente. Nunca afirmé ser poeta. Y no es que pretenda decir que ganarse la vida trabajando sea una maravilla. En la mayoría de los casos es horrible. Y a menudo tienes que luchar para conservar un ejemplo horrible, porque hay 25 tíos detrás de ti, dispuestos a aceptar ese mismo empleo. Por supuesto que no tiene sentido; por supuesto que te machaca. Pero creo que el estar metido en esa porquería me enseñó a dejarme de chorradas a la hora de ponerme a escribir. Creo que tienes que meter la cara en el barro de vez en cuando; creo que tienes que saber lo que es una cárcel, lo que es un hospital. Creo que tienes que saber lo que se siente cuando no has comido desde hace 4 o 5 días. Creo que vivir con mujeres desquiciadas es bueno para el espinazo. Creo que puedes escribir con alegría y liberación después de haber estado atrapado en la mordaza. Y todo esto lo digo porque los poetas que he conocido han sido siempre medusas reblandecidas y unos arribistas. De lo único que pueden escribir es de su ausencia egoísta de aguante.”

“No me importa morir…, pero no este año, ¿vale?”

“Puede que exista el infierno, ¿eh? Si es así, yo estaré allí, y ¿sabéis una cosa? Todos los poetas estarán allí, leyendo sus obras, y yo tendré que escuchar. Me ahogaré entre sus pavoneos de vanidad, su desbordante autoestima. Si existe el infierno, este será el mío: un poeta detrás de otro, leyendo sin parar…”

“¿Tenéis gato? ¿O gatos? Cómo duermen, tío. Pueden dormir 20 horas al día y siempre están guapos. Saben que no hay nada por lo que merezca la pena entusiasmarse. La siguiente comida. Y algo que matar de vez en cuando.”

“No compito más que contra mí mismo: para hacerlo bien, con potencia y fuerza y fruición y riesgo. De lo contrario, es mejor olvidarse.”

“Pero hay que tener horas imperfectas para obtener horas perfectas. Tienes que matar diez horas para hacer que otras dos vivan. De lo que tienes que tener cuidado es de no matar TODAS las horas, TODOS los años.”


“Recuerdo una larga e iracunda carta que recibí un día de un hombre que me decía que no tenía derecho a decir que no me gustaba Shakespeare. Demasiados jóvenes me creerían y no se molestarían en leer a Shakespeare. No tenía derecho a adoptar esa postura. Seguía y seguía con ese rollo. No le contesté. Pero lo haré aquí. Que te den por el culo, compañero. ¡Y tampoco me gusta Tolstói!” 

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