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martes, 9 de septiembre de 2014

Enterrando a don Tancredo


Milonga del compromiso

Revisando unos panfletos
me sorprendo elucubrando…
¿Habrá ya que elegir bando
o conviene ser discretos?
Demasiados vericuetos
para sentirse remisos
para eludir compromisos…
No hay oferta sin demanda.
La ley del embudo manda
y campa por sus respetos

Periodistas de trinchera
nadan y guardan la ropa
anestesiando a una tropa
que les sigue con ceguera.
Tienen clara la frontera.
Ven la paja en ojo ajeno
(el suyo siempre es el bueno). 
No saben de diplomacia
y con brutal contumacia
nos ofrecen más madera.

El Madrid y el Barcelona,…
Políticos arribistas,…
Conversos nacionalistas
que pujan por la poltrona,…
Una estrella que ambiciona
hurtarle su sitio al sol,…
Adoradores del gol,…
Cazadores de fortunas
que le ceden sus tribunas
a aquel que les subvenciona…

Y Haití cayó en el olvido
como el tsunami malayo;
como si después del rayo
el trueno no hiciera ruido.
Como si el tiempo extinguido
nos borrara el disco duro
y uno se siente seguro
pese al Ébola africano,
ese problema lejano
que hasta ahora estaba escondido.

Y caen misiles en Gaza
sobre casas palestinas,
y hay niños con tirachinas
que son objeto de caza.
Y una madre que se abraza
al hijo que se autoinmola,
que bendice su pistola
con fanatismo integrista…
y con cada terrorista
alguien que juega su baza.


Y van ganando terreno
quienes enseñan los dientes
quienes destruyen los puentes
celebrando el mal ajeno.
Quienes esparcen veneno
y agitan bajas pasiones
usando las religiones
para excluir al vecino
en un combate divino
al que ni Dios pone freno.

Ni obispos, ni cardenales,
ni alcaldes, ni presidentes,
demasiados delincuentes
en órganos oficiales.
Sindicatos, patronales,
el patio de Monipodio,
factoría donde el odio
se produce y se transporta,
especie de arteria aorta
por donde fluye a raudales.

Y van pasando los años
y no encontramos el pulso.
Y el mundo sigue convulso
con un cúmulo de apaños.
Pastores para rebaños
se buscan con desconfianza.
Primaveras de esperanza
se tornan en negras noches
y ahora todo son reproches.
¡A  minimizar los daños!

Sin saber cómo ni cuándo,
antes, después, ahora o luego,
tras mucho jugar con fuego
ya nos estamos quemando.
Tras tanto tiempo encarnando
al español don Tancredo
ya no hay sitio para el miedo.
La antes opulenta Europa
apura la última copa.
La fiesta se está acabando.

¿Tipo duro o tipo blando?
¿El compromiso o la siesta?
¿La pregunta o la respuesta?
¿Con la ley o el contrabando?
¿Imponiendo o consensuando?
¿Transparentes o secretos?
¿Montescos o Capuletos?
¿Superstición o humanismo?
¿Democracia o populismo?
¡Es hora de elegir bando!

© Javier Suárez Pandiello

"La Poesía es un arma cargada de Futuro", por Paco Ibáñez

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