...de la puerta de entrada...
El autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Perec
Esculpir nubes es la forma en que trato de disfrutar mis horas de ocio. No busquéis en este espacio mis actividades profesionales. Para ello hay otros lugares. Aquí podréis encontrar sobre todo literatura (propia y ajena) y fotografía.
...de la puerta de entrada...
...X como excusa o "ponceladas" sobre la tontería...
Sólo a
Pachi Poncela se le podía ocurrir que su personaje bebiera “biterkás”. Ya
puestos a buscar antiguallas o brebajes viejunos podía haber elegido Mirinda,
Cinzano o Fundador. Pero no. Resulta que X bebe biterkás en el bar de Flora y
eso ya es de por sí una declaración de intenciones. No creo que a estas alturas
la empresa le vaya a demandar por asociar la estulticia con una marca en
desuso. Perdón, que X no es “estulto” es simplemente tonto, poseedor de una
tontería llana y generalizada. De hecho, tan generalizada, que no son pocas las
características de esta caricatura que cualquier lector puede identificar sin
gran esfuerzo a su alrededor e incluso (por qué no decirlo) en su interior.
Sin
embargo, X es sólo una excusa. Amparado en un jubilado insignificante, perpetuo
“pasmarote” y en un treintañero confuso (como todos los treintañeros y buena
parte de los que no lo son/somos), Pachi Poncela construye toda una teoría de
la banalidad y de la vida cotidiana a través de una colección de personajes
secundarios asombrosos. Desde la impagable mamá del narrador a Flora (y sus
filosofías cotidianas), pasando por La Gramola, Justo N’Kono, el padre Llaneza,
el doctor Endometrio, el amigo de X, las “novias” publicitarias (Graciela y
Nínive), Pablito el cómplice… Ninguno está puesto porque sí. Todos contribuyen
al discurso, en el que no faltan referencias a antecedentes del autor (la
ópera, la alopecia, el cine…), ni, aunque tal vez un poco (no mucho) más
escondidas referencias “cultas” de altura como aquella en la que parece
encontrarse Machado “La publicidad consiste en no contar una verdad entera,
cuidándote mucho en caer en la mentira.” (Dijiste media verdad. / Diré que
mientes dos veces / si dices la otra mitad) o la más directa a las iconos
filosóficos de los 70 del pasado siglo (Las Grecas) “Habiendo constatado la
pertinencia de su existir, prefiere no pensar, prefiere no sufrir.”
Con
todo, como buen tratado filosófico los capítulos (no numerados) de Te
llamaré X empiezan siempre por “De”. Así, Del continente
(descripción somera del personaje), De la Tontería (excelente taxonomía
de los tontos, donde uno podría encontrar reminiscencias del Discurso sobre
el Hijo de Puta de Alberto Pimenta), Del hogar (dulce hogar, y del
Bar de Flora como sucedáneo), De mamá (que no hay más que una), Del
porvenir (con la v en cursiva en el
original), De la amistad (como necesidad temporal), De la
trascendencia (por contraposición a la intrascendencia), Del amor
(el embaucado y el frustrado) y, por último De la muerte (como fin de
todo, separación de cuerpo y alma (que viene de almacén, Poncela dixit) y
clímax final para cerrar el círculo.
“De la palabra ‘almacén’ referida al inconsciente se deriva la palabra
‘alma’, una forma apocopada que inventó algún escolástico con prisas y que hizo
fortuna en el orbe cristiano.”
“Sin intención de sentar cátedra, digamos que la característica que mejor
defina a los tontos, es que viven envasados al vacío (existencial, por
supuesto).”
“Aunque el tonto concibe la vida como una corriente mansa de rumbo
predecible (…), en determinados momentos necesita comprobar si el rumbo
sostenido es correcto.”
“Habiendo constatado la pertinencia de su existir,
prefiere no pensar, prefiere no sufrir.”
...Historias de Cuba y sus exiliados...
El autor: http://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_Padura
“Ya estaba probado que
el mundo era ancho, pero estaba más que probado que no tenía por qué ser total
y jodidamente ajeno.”
“Mientras, los
afroamericanos del East de la ciudad (pronto Marcos había aprendido que en aras
de la corrección política debía denominar así a los que en Cuba siempre habían
sido negros, porque eran negros) solo se acercaban a los cubanos (o los cubanos
a ellos) para realizar los tratos más turbios, y luego cada cual regresaba a su
territorio, pues no parecía recomendable calentar las atmósferas en una ciudad
donde la venta, el alquiler y el empeño de armas de fuego era uno de los más
prósperos negocios.”
“Adela escuchaba y se
descubría sin herramientas que le permitieran entender bien cómo funcionaba
aquel mecanismo rudimentario y peculiar, los engranajes de una sociedad en
donde lo que no era ilegal estaba prohibido, pero la gente encontraba
resquicios y se podía robar (al Estado) sin considerarse un delincuente, y
vivir mejor sin trabajar que trabajando.”
“Como te dije, hay un
millón de gente que vive como vivía yo en Cuba, del invento. Algunos ganando
mucha plata, otros sobreviviendo, pero siempre inventando algo...”
“¿Cuánto tiempo es un
instante? ¿Qué cabe en un instante?”
“¿Por qué para empezar
nos das este baño de recuerdos cuando para vivir lejos es preferible el olvido?”
“Mirá, hay que tener
cuidado, porque a la segunda persona a la que quiere joder un argentino es a
otro argentino... Porque al que más le gustaría joder es a un uruguayo.”
“¿Por qué tiene que
comparar los miedos? —Más que preguntar, se preguntó Joel, y se respondió—:
Todos los miedos son horribles.”
“Porque es mejor tener
un culpable que ser el culpable.”
“Y con las renuncias,
llegó la aceptación del sacrificio: cortes de caña, trabajos agrícolas, colas
para todo, la disposición a combatir y morir en guerras desatadas en sitios
lejanos. Muchos de ellos, casi todos —así lo pensaba Clara— habían aceptado el
diseño del mundo en el cual les había tocado vivir y además habían creído en él
y trabajado para mejorarlo, y muchos habían participado sin asomos de
disidencias de la unanimidad de criterios, convencidos de que lo necesario era
esa unanimidad ordenada y a través de la cual, como proclamaba Bernardo,
llegarían alguna vez a la victoria final. O al fin de la Historia en la
sociedad perfecta, el maravilloso universo de los iguales.”
“Una fractura profunda
que terminó empujándolos en todas direcciones, luego de transitar por décadas
en un solo sentido, recorriendo el camino que otras personas les habían
trazado, asignado. Y ellos transitado, casi siempre sin reparos, pues no había
espacio para reparos, solo para la obediencia.”
“Al final sí, mira qué
cosa. Pues de verdad todo resultaba así de simple: o me sigues y apoyas o te
ataco. O aceptas lo que yo digo o te condenas con tu negación.”
“Cuba es un país
maldito y los cubanos somos su peor maldición. Somos gentes que preferimos
odiar y envidiar más que crecer con lo que tenemos. El caso clásico del que se
alegra de quedarse tuerto si su vecino se queda ciego. Un país completo que
piensa y vive así...”
“Horacio seguía siendo
Horacio, tan ingenuo como siempre. ¿Pretendía que sus compatriotas fueran
personas más o menos normales? ¿Creía posible la reconciliación nacional luego
de tanta ofensa cruzada, de tanto odio acumulado y muy bien preservado?”
“…en Cuba no importa que brille el sol, que no haga calor y que el día esté precioso. En algún momento viene alguien y lo jode. ¿Será un castigo histórico?”